La palabra “crepas” tiene su origen en el francés “crespe,” que significa crujiente. La primera mención de las crepas se remonta al Siglo XIII en Bretaña, al oeste de Francia, cuando una mujer derramó accidentalmente la masa sobre una sartén caliente mientras preparaba la cena, dando origen a esta delicia.
Rápidamente se volvió popular entre los campesinos debido a su facilidad de transporte y practicidad para comer. Actualmente, las crepas han evolucionado con una amplia variedad de rellenos dulces y salados, adaptándose a las preferencias individuales y regionales.
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